
Casi cometo un error de esos que se pagan con 'lavida' y me olvido de hablar de lo genial que me pareció la última colección para verano de Burberry.

Esta vez los equipos son bien desestructurados cortando con la línea que se venía trabajando para los últimos veranos. Los colores son más suaves en vez de ‘flashy’, lo cual le quita rigidez a toda la propuesta. A medida que van pasando los conjuntos se respira un aire fresco y bohemio. La nostalgia es la clave.

Fiel a la historia de esta marca inglesa la colección se arma desde el ‘outerwear’, aunque en esta ocasión metiéndonos de lleno dentro del ropero del abuelo para rescatar determinados elementos. Desde su concepción es esta una colección ‘vintage’ en la acepción más pura del término. En todo los equipos se transmite esa sensación de estar vestido con prendas heredadas, que tienen una historia mucho antes de nosotros poseerlas.

Personalmente, me parece muy apropiado el concepto de ‘layers’ utilizado. También los colores transmiten esa frescura y bohemia de la que ya les hablé. Los abrigos me resultan geniales, al igual que los bolsos y la mezcla un tanto anárquica de tipologías y prendas.

Un capítulo aparte merece la campaña publicitaria para esta colección, sobre la cual pueden leer un artículo de mi autoría en este blog.

El detalle de transformar el espacio de la presentación en una especie de mini court á la Wimbledon, es por demás exquisito. También me resulta interesante, ver como el diseñador juega desprejuiciadamente con la tradición, rompiendo proporciones o a través de estampas, así como también, mediante la incorporación de elementos propios de la vestimenta femenina.
Personalmente, los pantalones súper bajos me parecieron excelentes aunque dudo de la comodidad de los mismos. A su vez, los accesorios también son fundamentales para terminar de cerrar la propuesta.
A lo largo de toda la colección, se puede respirar ese aire de “colección de egreso”, con todos los elementos positivos que ello implica. Me parece sumamente refrescante, que de vez en cuando alguien se encargue de tomar ciertos “riesgos comerciales”, en pos de ofrecer una visión concebida de un modo totalmente diferente al habitual.